Ir al contenido principal

¿Seré Ninfomana?


Llevo dos horas masturbándome, y a cuál orgasmo más placentero. Estoy llegando a pensar que tengo un serio problema. Quizás soy... ¿ninfómana?, no se, no creo. No necesito follarme al primero que pasa, pero si se me activa el líbido en cuanto alguien me mira más de dos segundos... Sé que tengo necesidades, pero tampoco quiero parecer una buscona. Lo mismo soy ninfómana pero padeciendo casos no estudiados. En fin, aquí estoy tumbada en la cama, con la mano mojada, esperando a ¿Roberto?¿Nico?¿Fernando?... ¡Mierda!, esto me pasa por follarme a tantos, que a una se le olvida el nombre del chico... Aunque lo que nunca se me olvida es el tamaño y grosor de cada polla que he catado, el número de venas visibles, o si están depilados o no. El número de arcadas que he aguantado con puro placer o las veces que se me han escapado las lágrimas para hacer la mejor mamada. Si... Creo que ningún chico podrá olvidar ni una noche junto a mí. Por eso repito con cada uno de ellos, a mí me da igual que tengan o no novia, no es mi problema. ¡Ups! el timbre suena, eso solo quiere decir SEXO. Me levanto desnuda, en casa no necesito ni ropa ni lencería, me dirijo a la puerta, eché un vistazo y nada más verlo mi clítoris experimentó la sensación más placentera, haciendo que todo mi sexo se mojara al completo. Me mordí el labio, era él, nunca revela su nombre y me tiene totalmente loca. No voy a perder más el tiempo, las piernas me tiemblan, quieren estar con él. Voy a dejar mis pensamientos un rato, quiero que me penetre como si no hubiera un mañana y debo tener mi mente ocupada exclusivamente a ese mar de sensaciones que va a nublar mi vista. Tal vez penséis que lo único que me hace falta es un psicólogo. No os lo pondré en duda.



- A.C


Comentarios

Entradas populares de este blog

Una carta para Matteo

Hace catorce años me dieron una noticia que marcó mucho el miedo al no poder ser madre. Para los médicos, mi cuerpo no estaba preparado para serlo. Problemas hormonales, sobrepeso que era imposible de mejorar, numerosos quistes en los ovarios, entre otras cosas. Hoy en día esto no es problema, muchas mujeres padecen problemas de este tipo incluso mucho más graves que lo mío . Pero hablo de mí , de mi experiencia y de mis miedos. Pasé una adolescencia complicada, viendo especialistas e intentando por miles de tratamientos poder sentirme como una mujer “normal”. Poco a poco fui entendiendo mi problema e intenté mentalizarme para cuando llegase el día en el que comenzase a cumplir uno de mis mayores sueños, no fuera tan chocante la palabra ‘tiempo’. Hace poco más de cuatro años y medio conocí a un hombre maravilloso, tu padre. Tengo que confesarte que nunca me imaginaría lo que iba a suceder entre nosotros. Empezamos como dos completos desconocidos, superando una pandemia mundial sin ...

Pensamientos grises.

Miro a mi alrededor, hacia la izquierda personas grises, apagadas por circunstancias no muy favorables que le ofrece la vida y hacia mi derecha, personas llenas de color, las cuales desprenden una gama inmensa de colores mostrando su felicidad plena. O tal vez, ¿felicidad que quieren que los demás veamos?.  Estas visualizaciones sobre la felicidad o infelicidad hace mucho que me ronda por mi mente. ¿En qué rango he de posicionarme? ¿Soy realmente feliz? ¿Qué cosa o cosas hacen que lo sea mas o menos? ¿me sobrecargo con pensamientos de futuro? ¿Tengo que vivir el presente? ¿Tengo lo que merezco o puedo/debo aspirar a más? ¿Me siento completa conmigo misma? Un sin fin de preguntas que me inundan día tras día.  Tengo una familia que me adora, un trabajo que sostiene mis gastos, una vivienda, que aunque no sea de propiedad, mantiene mi independencia, una pareja que me quiere, unas amigas que valen oro. ¿Por qué me ahogo?  A veces me respondo sola, y es que sé que solo vivo pa...

Querido diario.

Cojo la cajetilla de cigarrillos, solo me queda uno. Suspiro. Miro a mi alrededor y solo se respira tranquilidad. Me gustaría pensar que mis días buenos son en el balcón, con algún libro de mi escritora favorita, fumándome un cigarrillo y bebiéndome un te frió. Pero no, he de reconocer que si me encuentro así, mi día es una puta mierda. Me levanto y me dirijo hacia una habitación, en ella guardo las cosas de cuando era pequeña. Me gustaba escribir, era pésima. Contar lo que me pasaba en mi día a día no me convertía en la escritora junior del premio Planeta. Encontré un viejo diario. Era el ultimo que escribí, me preguntaba por qué decidí no escribir más. Me relajaba. "Querido diario, Hoy me he dado cuenta de que aunque tenga una familia que me quiera, amigos que me apoyen y una aspiración a qué ser de mayor, el amor no ha llegado. Y dudo que aparezca. No me gusta ser pesimista, poco a poco encontré mi camino, mi vocación, las metas por las que luchar para conseguir todo lo que...