Cojo la cajetilla de cigarrillos, solo me queda uno. Suspiro. Miro a mi alrededor y solo se respira tranquilidad. Me gustaría pensar que mis días buenos son en el balcón, con algún libro de mi escritora favorita, fumándome un cigarrillo y bebiéndome un te frió. Pero no, he de reconocer que si me encuentro así, mi día es una puta mierda. Me levanto y me dirijo hacia una habitación, en ella guardo las cosas de cuando era pequeña. Me gustaba escribir, era pésima. Contar lo que me pasaba en mi día a día no me convertía en la escritora junior del premio Planeta. Encontré un viejo diario. Era el ultimo que escribí, me preguntaba por qué decidí no escribir más. Me relajaba. "Querido diario, Hoy me he dado cuenta de que aunque tenga una familia que me quiera, amigos que me apoyen y una aspiración a qué ser de mayor, el amor no ha llegado. Y dudo que aparezca. No me gusta ser pesimista, poco a poco encontré mi camino, mi vocación, las metas por las que luchar para conseguir todo lo que...
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