Ir al contenido principal

Entradas

Esencia

Su respiración rompía el silencio de la noche, una exhalación suave capaz de erizarme la piel. Tan inocente y frágil que me daba miedo girarme para observarle. Desprendía una cara angelical, pero tenia un alma de diablo. Nunca nos paramos a pensar en las sensaciones que nos transmite la persona con la que compartimos nuestra parte intima, una parte que le regalamos a personas que ni se lo merecen. ¿Quizás él si?. Un leve gemido me hace ver que se despierta y opté por hacerme la dormida, no preguntéis por qué. Un efecto se domina de mi interior cuando este se gira hacia mí, resbalando su mano accidentalmente hacia mis partes bajas, accediendo en el interior de mi tanga, separando mis labios. Una sonrisa muda se apodera de su cara al palpar mi sexo mojado, aquello que mi cuerpo originaba al sentir su tacto. Mi respiración se agita. Imaginarme sus manos rozando mi piel me excitaba, aún más cuando estas apretaban mis caderas. ¿Que tiene? me pregunté. Su esencia, me respondí. Empezaba una c...

Bésame

¿El amor existe?. Si me lo preguntan a mí, mi corazón diría que no. Soy consciente, y cobra sentido con personas ajenas que le demuestran al mundo que el amor no se ha extinguido. Personas, que actualmente mi cabeza las da por volatilizadas. Mis dedos sujetaban la pluma con la que escribía estas palabras. Me encantaba sentarme en aquella mesita, pequeña y mimosa. Se notaba que era reformada al estilo retro. La dueña del local tiene un gusto exquisito. Me sentaba aquí como cada lunes, tomaba mi té con un poquito de leche, y observaba mi alrededor. Mi cuaderno guardaba los secretos de mucha gente. No, no penséis que soy una cotilla y que me retiro el pelo disimuladamente para escuchar conversaciones. No. Simplemente observaba y escribía lo que me transmitían. Parejas enamoradas, chicos o chicas que necesitaban la soledad o en su defecto la compañía perfecta para desahogarse, padres e hijos o incluso polémicas de adolescentes al salir de clase. Cada historia, frase o incluso una simpl...

Don Juan

¿Habéis tenido alguna vez a un "pichafloja"?. Yo si. Y para quienes no lo sepan os lo pondré muy fácil: cuando a la hora de follar no se le levanta. Menos mal que solo me ha pasado una vez, estuve a punto de bajar a la farmacia veinticuatro horas para comprarle viagra. Pero no quise ser mala. Ahora me arrepiento de no haberle echo caso a mi instinto diabólico. Hoy estoy en esos días en el que me viene a la cabeza todos mis desastres en la cama. Ah no, solo tengo ese. Una carcajada me hace ser el centro de atención en el trabajo. Es el primer lunes del mes, y como cada día de la semana, me aburro demasiado. Tal vez me tenga que plantear dejar la oficina. Decirle a los proveedores que hacen un buen trabajo lo puede hacer cualquiera. Yo tengo una mente más soñadora. Podría montar una empresa de citas o tal vez abrir un local en el que una vez se pise, se es libre de hacer lo que se quiera. Tríos, cuartetos, orgías, intercambios de parejas, etc. A más de uno/a le vendría bien. Es...

Tu efecto

Me duele la cabeza, tanto golpe recibido en la crisma está haciendo su efecto. Las muñecas se están cansando, debo averiguar alguna manera de poder agarrarme al cinturón de seguridad sin que se agarroten demasiado. Y el coxis va a sufrir una fisura por culpa del anclaje de este. No sé si os habréis dado cuenta, pero me sitúo en el coche más pequeño e incómodo del mundo, manteniendo una reunión bastante interesante con un muchacho llamado... Esto... Creo que se llamaba Eustaquio. No me hagáis mucho caso, recuerdo que es un nombre bastante feo y que doy gracias a que no se pareciera nada a su belleza. Andamos algo ligeros de ropa, le he rajado la camisa a causa del reclamo de un beso y él me ha roto el tanguita blanco de encaje. Supongo que por venganza. O tal vez por ansia de poseerme. Es un hombre muy posesivo, demasiado. He tenido varias experiencias parecidas, pero no tan acentuado. Tiraba del pelo de manera perfecta, notabas un leve dolor, pero muy placentero. Ya que a la vez penet...

Brindemos

Quizás en otra vida fuimos unas hijas de puta, le dije a mi amiga. Nos encontrábamos en una taberna de mala muerte tomándonos unas cervezas, cansadas y agotadas mentalmente. Reflexionábamos el por qué nos pasaba siempre lo mismo con los chicos. Todos ellos eran distintos pero cada uno tenía algo en común. Parecía que todos los jueves acudían a algún tipo de sexta para decir exactamente las mismas palabras : 'No eres tú, soy yo', 'me encuentro en un momento de mi vida extraño', 'no estoy preparado para conocer a una chica', 'eres una chica diez, pero...', 'no me pasa nada, me gustas' y un seguido de etcéteras. Pero lo que nunca dicen es que lo único que quieren es follar y adiós. Si, joder. Follar está bien, demasiado bien. Pero, ¿por qué tantas excusas para conseguirlo?. Todo el mundo estamos de acuerdo en que el amor no se busca, todo sucede en el momento en el que el destino nos lo tiene preparado. Yo no busco el amor, me resulta algo difícil...

En la noche

'Mi mano y mi mente te sienten'. No dejo de pensar en aquel momento, tu mirada fijada en la mía. Ese olor a fresas cuando me acariciaste la mejilla y tus labios mojados por esa manía tan tuya de morderte el labio. Ella también lo percibe, palpitante, cogiendo dureza segundo a segundo. Nunca pensé que nuestros labios se juntasen entre roces al susurrar, insinuándonos el sexo más sucio, terminando en un beso, fugaz, pero duradero en mi mente. Mi saliva ahora es la tuya, ella lo siente, se humedece. Mis ganas de tenerte en este instante no son nada insignificantes. Imagino, pero te siento muy cerca, tocando mi dorso, mordiéndome, lamiéndome, exigiéndome más con esos gemidos casi mudos por tanto placer que dices entre llantos no soportar, pero que no dejas nunca de querer. Está lista para ti, lubricada sin necesidad de acariciar, ahora mis manos serán las tuyas. ¿Me deseas?.  Suenan preciosos tus besos en mi pelvis, pero más lindo es verte sonreír antes de saborearme. Esa ...

Querido diario.

Cojo la cajetilla de cigarrillos, solo me queda uno. Suspiro. Miro a mi alrededor y solo se respira tranquilidad. Me gustaría pensar que mis días buenos son en el balcón, con algún libro de mi escritora favorita, fumándome un cigarrillo y bebiéndome un te frió. Pero no, he de reconocer que si me encuentro así, mi día es una puta mierda. Me levanto y me dirijo hacia una habitación, en ella guardo las cosas de cuando era pequeña. Me gustaba escribir, era pésima. Contar lo que me pasaba en mi día a día no me convertía en la escritora junior del premio Planeta. Encontré un viejo diario. Era el ultimo que escribí, me preguntaba por qué decidí no escribir más. Me relajaba. "Querido diario, Hoy me he dado cuenta de que aunque tenga una familia que me quiera, amigos que me apoyen y una aspiración a qué ser de mayor, el amor no ha llegado. Y dudo que aparezca. No me gusta ser pesimista, poco a poco encontré mi camino, mi vocación, las metas por las que luchar para conseguir todo lo que...